Momento de aplicación: Integra este producto exclusivamente en tu rutina nocturna.
Cantidad: Utiliza una pequeña dosis, equivalente al tamaño de una perla o guisante, sobre el rostro limpio y perfectamente seco.
Zona de aplicación: Distribúyela con suavidad y de forma homogénea, evitando con cuidado el área de los ojos y el contorno de los labios.
Absorción: Permite que el producto se fusione por completo con tu piel antes de sellar tu cuidado con sueros o cremas hidratantes.
Frecuencia inicial: Dale tiempo a tu piel para habituarse limitando su uso a solo 1 o 2 noches por semana.
Aumento progresivo: Incrementa el ritmo de manera paulatina a noches alternas y, finalmente, a cada noche, escuchando siempre la tolerancia de tu cutis.
Protección solar: Al comenzar el día, es indispensable blindar tu rostro con un protector solar de amplio espectro (SPF 50+), ya que la renovación celular eleva la sensibilidad al sol.
Compatibilidad: Reserva los ácidos exfoliantes fuertes para otros momentos y evita mezclarlos en la misma noche.